El estudio parisino Don’t Nod (conocido anteriormente como Dontnod Entertainment) es mundialmente conocido por Life is Strange y sus videojuegos de corte narrativo. Sin embargo, desde que se independizaron de Square Enix los franceses han querido ampliar sus miras y ofrecer experiencias de lo más variadas, algo para lo que nunca les ha temblado el pulso. Es así como surge el título que hoy nos ocupa, Banishers: Ghosts of New Eden, que devuelve a Don’t Nod al terreno de la acción (como ya hicieran con su opera prima Remember Me) y al del RPG (como Vampyr).
Banishers es, probablemente, el juego más ambicioso del estudio afincado en París y lo cierto es que al ponerte a los mandos y jugarlo te das cuenta de por qué. A continuación te ofrecemos nuestro análisis de Banishers: Ghosts of New Eden, lo nuevo de Don’t Nod que nos cuenta una historia de amor más allá de la muerte y de cazadores de fantasmas, todo en uno, con un gran foco en la acción pero también en la narrativa y las decisiones que siempre han caracterizado a la compañía.
Juntos para siempre
No entraremos en demasiados detalles argumentales para no destripar más de la cuenta, pero sí tenemos que hablar del hecho desencadenante de la historia de Banishers: Ghosts of New Eden y sin el cual el juego no tendría sentido, ni narrativo ni jugable. Es precisamente por ello que la propia Don’t Nod no lo ha ocultado en los materiales promocionales de la obra. El título está protagonizado por Antea Duarte y Red Mac Raith, dos desterradores y amantes que se encargan de enviar al más allá a los espíritus que se han quedado entre los vivos, ya sean benignos o malignos.
La historia comienza con la pareja viajando a la New Eden de 1695, donde los colonos viven acobardados y escondidos por la terrible maldición que les acecha. En su investigación encuentran un poderoso espíritu que acaba con la vida de Antea. Es entonces cuando Red ha de tomar una difícil decisión: hacer todo lo posible para traer de vuelta a su amada, cueste lo que cueste, o aceptar su destino y ayudarla a encontrar la ascensión.
Como puedes ver, la historia arranca ya con emoción y poniendo al jugador en un brete, que es uno de los puntos clave de la obra como iremos desgranando a continuación. Pero Banishers es mucho más que su narrativa y las decisiones que obliga al jugador a tomar. Te lo contamos.
Vuelta a la acción
Aunque el estudio francés Don’t Nod tiene un pasado en el género de la acción, anteriormente señalábamos que no ha sido históricamente su punto fuerte (excluyendo el ya mencionado, brillante e infravalorado hack and slash Remember Me). En Banishers: Ghosts of New Eden la acción y el combate cuerpo a cuerpo vuelven a tener un papel protagonista. Aunque este aspecto del juego cuenta con elementos ya vistos en casi todas las obras del género (golpe rápido, golpe fuerte, esquiva, bloqueo, etc.) Don’t Nod ha querido dar un giro y ofrecer algo distinto a (casi) todos los demás.
Y es que aunque principalmente jugamos con Red, en cualquier momento de la aventura podemos pulsar un botón y ponernos en la piel de Antea, que nos muestra la misma dimensión pero desde un punto de vista espiritual, lo que le permite interactuar con elementos inalcanzables para Red o, claro que sí, luchar desde otra perspectiva. Combinar las diferentes acciones que cada uno de ellos puede llevar a cabo en combate es esencial para salir victoriosos. Por ejemplo, hay enemigos que son más vulnerables a los ataques de Antea y otros que lo son a los de Red. En la correcta combinación está la clave del éxito.
En las hogueras repartidas por el mundo al más puro estilo Dark Souls (aunque el juego no tiene nada de soulslike) podemos descansar y mejorar nuestro equipo o modificarlo a nuestro gusto, pero también invertir los puntos de habilidad obtenidos realizando misiones en conseguir nuevas habilidades de combate tanto para Red como para Antea. Igualmente, Don’t Nod nunca se ha caracterizado por buscar una experiencia increíblemente desafiante motivo por el cual Banishers tiene hasta cinco dificultades entre las que puedes elegir. Si buscas un reto, lo tendrás. Si quieres sencillamente disfrutar de la historia también lo puedes hacer. Nuestro consejo, no obstante, es que busques una dificultad que no te resulte un paseo, pues si no podría resultarte aburrido tratándose de un juego de unas 25-30 horas de duración.
Hemos explicado los conceptos del combate, pero no la sensación dentro de ellos. Lo cierto es que la inexperiencia de Don’t Nod en este campo le pasa algo de factura al título. Sí, la acción es variada y ofrece multitud de posibilidades, pero los elementos básicos se sienten algo torpes por momentos. No cabe duda de que Banishers mejora las prestaciones del criticado Vampyr, pero aún le queda trabajo por delante a los creadores de Life is Strange si quieren dar al usuario un combate lo más ágil y divertido posible. Lo peor es que la acción es un punto fundamental del juego. Pasaremos muchas horas combatiendo, por lo que nos hubiera gustado que la sensación fuera algo mejor.
Mucho que hacer en New Eden
Sí, la acción es importante, pero cuando decíamos que Banishers es el juego más ambicioso de Don’t Nod no lo decíamos por cualquier cosa. Y es que hay muchas cosas que hacer en el mundo del juego. Para empezar, tenemos un mapa del mundo, lo que ya nos indica que el desplazamiento y la exploración son elementos importantes. Hay pequeños puzles que resolver, tesoros que encontrar, enemigos de élite que ofrecen jugosas recompensas o sencillamente loot que te servirá para mejorar tu equipo en las hogueras. También hay multitud de localizaciones con poblados en los que podemos hablar con muchos NPCs que nos cuentan sus historias o incluso nos ofrecen misiones secundarias y tenderos que nos venden materiales y nos compran los que nos sobran.
De hecho, Don’t Nod ha optado por introducir incluso algunos interesantes elementos metroidvania al más puro estilo God of War 2018. Nos referimos a zonas bloqueadas a las que no podemos acceder hasta que consigamos un determinado ítem o habilidad. Cuando lo hagamos estas ya serán accesibles y podremos seguir investigando nuevas partes del mundo, algunas obligatorias para avanzar en la historia y otras completamente opcionales y secundarias.
El peso de las decisiones
Toda la premisa narrativa de Banishers se sostiene en la relación entre Antea y Red. Una vez que Antea pierde la vida tomamos el control de Red y debemos empezar a tomar decisiones en su nombre. A lo largo y ancho del juego encontraremos a personas que requerirán de nuestros servicios de desterradores, pues algún espíritu les está acosando o causando pesar. Para resolver su problema deberemos investigar el entorno, hablar con personajes relacionados con el caso, leer documentos y realizar rituales de invocación de fantasmas. Todo ello nos dará la información necesaria para saber qué ocurrió realmente y de qué forma podemos resolver el caso.
Incluso con todas las pistas obtenidas aún tendremos que tomar otra difícil decisión. Sacrificar a los vivos, desterrar a los muertos y condenarles al sufrimiento eterno u otorgarles la ascensión, el camino más moralmente correcto que les ofrece paz y serenidad a sus almas. Aunque dicho así parece muy fácil tomar la decisión, lo cierto es que si queremos salvar a Antea y devolverla a la vida necesitaremos cosechar la mayor cantidad de vidas humanas posibles. Don’t Nod regresa un poco a los cimientos de Vampyr con este concepto. Aquel juego nos ponía en la piel de un vampiro que necesita alimentarse de sangre, pero solo lo hacía de aquellos a los que había investigado previamente y consideraba prescindibles.
Banishers: Ghosts of New Eden vuelve a capturar la esencia del peso de las decisiones a las mil maravillas. Siempre resulta complicado tomar la decisión “correcta”, especialmente por la incertidumbre que genera no saber cómo va a responder la historia a, por ejemplo, realizar el sacrificio de alguien inocente. Don’t Nod siempre ha tenido un toque especial a la hora de ponernos en estas situaciones complejas y con su última obra han vuelto a dar en el clavo.
Conclusiones
Cuando se hablaba de que Banishers: Ghosts of New Eden era el juego más ambicioso de la historia de Don’t Nod había motivos para pensar que iba en serio. Una vez jugado tenemos clarísimo que así es. La compañía parisina ha ido más lejos que nunca con su experiencia más completa hasta la fecha. Banishers tiene de todo: una historia absorbente, personajes interesantes, decisiones difíciles con consecuencias inesperadas, combate cuerpo a cuerpo con dos personajes al mismo tiempo e incluso exploración y sorprendentes toques metroidvania.
Sobre el papel suena muy bien y en la mayor parte de los apartados así es, pero Banishers no rinde al máximo nivel en todos los aspectos. El combate, si bien es variado y ofrece muchas alternativas, no acaba de sentirse cien por cien satisfactorio y presenta algunas imprecisiones. Visualmente el juego está a buen nivel, especialmente en lo que respecta a los paisajes y los modelados de los protagonistas. En la otra cara de la moneda, a Don’t Nod aún le queda mucho por mejorar en cuanto a expresiones faciales (que restan verosimilitud a los momentos más dramáticos) y también nos hemos topado con una localización (no hay doblaje en castellano, sí subtítulos) con algunos problemas y traducciones extrañas.
Pese a estos pequeños inconvenientes, Banishers se luce en lo que Don’t Nod siempre ha sido buena: la historia, las decisiones y las dificultades en las que nos sitúa. Todo lo relacionado con la narrativa es fantástico y es lo que más debería importarte si estás interesado en una obra de los creadores de Life is Strange. Un nuevo paso adelante en la versátil trayectoria del estudio y que presenta suficientes elementos acertados como para pensar que este podría ser el inicio de algo más grande.






