Hoy en día se lanzan juegos cuya idea se establece en la competición online. Títulos de disparos, de deporte o arenas en las que diferentes jugadores compiten entre ellos. En los últimos años, los MOBA o juegos como Rocket League han triunfado. Ahora lo intenta Ready at Dawn Studios con Deformers. Los creadores de God of War y The Order: 1886 se lanzan a territorio inexplorado ¿Habrán obtenido buen resultado? Os lo contamos en nuestro análisis.

Un asunto de pelotas
La idea de Deformers es realmente básica. Somos una pelota o bola o lo que se nos ocurra de forma esférica, que debe vencer a los demás. Para ello se nos soltará con más jugadores en arenas en las que nuestro objetivo será hacer puntos. Estos se consiguen a partir de la destrucción del resto de jugadores. Para acabar con ellos podremos dispararles y golpearles hasta que exploten. Aunque es bastante más fácil lanzarlos por los bordes de los escenarios hacia la muerte.
Se nos presenta un juego que se basa en el combate multijugador, pero con un control ultrasencillo. Por un lado, con el analógico izquierdo controlamos a la pelota y con el stick derecho a la cámara. Con LT nos podemos convertir en un bloque cuadrado que puede resistir mejor los golpes y con RT podemos lanzarnos con fuerza a por alguien. Este lanzamiento puede cargarse, permitiéndonos dar un buen golpe a un enemigo. Con LB podemos podemos coger objetos y enemigos, que podemos transportar y lanzar. Con RB podemos disparar, lo cual no hace mucho daño, pero sí puede ayudarnos durante los combates. Por último, con A saltamos.
El juego no tiene más misterio que saber dominar estos botones. Es en este punto donde comenzamos a ver los primeros fallos jugables. Para empezar, la acción de ataque principal, el empujón de RT, solo funciona en línea recta. Esta línea es el lugar al que esté mirando la cámara. Esta idea es mala ya que no permite empujones laterales ni empujones al límite. Al hacer que solo se pueda empujar en la dirección en al que se mira, se pierde dinamismo y eso no es bueno en una arena online.

Otro de los fallos lo encontramos en la opción de coger objetos y enemigos. No está bien implementada ya que a veces necesitas estar muy cerca del objeto y otras veces a distancia media. Esto, unido a que solo se pueden lanzar los objetos en la línea que está mirando la cámara, hace que todo sea bastante engorroso.
También podemos hablar de los disparos. De manera general tendremos un tipo de disparo y este podrá cambiar con los objetos y bonificadores que encontremos en la partida. El sistema de disparos dispara hacia donde se apunta y en este caso no nos parece mal. Al fin y al cabo, los tiros necesitan cierta precisión. Aun así, nuestras «balas» no tienen mucho alcance y parece que pesan. Esto, unido al poco daño que hacen, las convierte en casi inservibles.
Como vemos, la jugabilidad tiene una idea mala tras otra. Es como si le faltase frescura y lógica. Tal vez el problema es que han salido juegos online anteriormente sin estos fallos. Parece que han querido recortar la jugabilidad y no se entiende.
Gráficos bonitos, pero con poco juego
Entrando en la parte positiva, el juego es bonito de pelotas (atención al juego de palabras). Todo tiene un aire de dibujo animado que encaja perfectamente. Además, existe bastante humor y unas opciones de personalización tremendas. Nuestra bola, al principio, es una plasta esférica con ojos, que incluso es mona. Pero podemos personalizarla como queramos.

Para ello debemos ir al taller. Este apartado del juego se basa en personalizar a nuestra bola como deseemos. Podemos ser desde un armadillo muy cuco con gafas de sol y gorrito de helicóptero a un balón de fútbol con ojos saltones y mochila de colegio. Incluso se puede ser una hamburguesa rodante. En este sentido Ready at Dawn demuestra que son muy buenos. Cada tipo de pelota está muy bien hecha y sus accesorios tienen una calidad tremenda.
Para poder personalizar a los personajes deberemos utilizar la moneda interna del juego. Existen dos tipos: de oro y de plata. Las de plata serán las más numerosas y con ellas podremos comprar la mayoría de objetos, pero las de oro serían la categoría premium. Estas últimas se conseguirían aumentando de prestigio, lo cual se consigue jugando.
Aquí viene otro de los problemas del juego, poder jugar. Es un título meramente online, que incluso nos permite introducir bots en las partidas, lo cual está bien, si estos se movieran. Efectivamente, los bots son peleles esféricos que no hacen absolutamente nada. Dado que no se puede jugar con bots, iremos directamente al online. Entonces encontraremos esperas largas, larguísimas, eternas, infinitas. Encontrar una partida en Deformers es más difícil que hacer la cuadratura del círculo.
Existen tres modos de juego y encontrar partida en cualquiera de ellos es una odisea. Tenemos los Deathmatch todos contra todos o por equipos. Siguen las reglas de toda la vida, acabar con el resto de jugadores, obteniendo puntos por ello. Al terminar el tiempo, el que más puntos tenga gana. Podremos jugar estas batallas en diferentes arenas. Un circo, una especie de monte, etc. Son pocos escenarios, pero son muy coloridos y preciosistas. Con una jugabilidad mejor serían estupendos.

El tercer modo de juego se llama Form Ball. Es un campo de fútbol con paredes altas en el que tendremos que marcar gol a base de empujones ¿Os suena? Es una copia bastante importante de Rocket League. De hecho, se nota que este modo de juego se ha creado a posteriori. Solo tiene un escenario e incluso la pelota brilla de manera parecida al juego de coches. No está mal coger ideas de otros, pero aquí nos e ha hecho bien en absoluto.
Conclusiones
El juego es precioso y cuando se consigue jugar, puede ser divertido. Pero sus mermas jugables, todas ellas causadas por malas decisiones; y su poco contenido afean el resutado final enormemente. Esto unido a un precio desorbitado, hace que no podamos recomendar este título. Cuesta mucho para lo poco que ofrece. Se han tomado numerosas malas decisiones durante la creación del juego y eso le va a pasar factura.
En un mundo con juegos online por todos lados, al hacer uno se debería intentar que fuese bueno y divertido. Sencillo y con mucha libertad de acciones. Aquí se encajona al jugador y no tienen ningún sentido. Si el juego fuera gratuito, podríamos entender ciertas carencias, pero no es así. Ready at Dawn Studios no ha sabido desarrollar una idea que podría haber triunfado.
