Tras dos retrasos y algunas dudas, Bioware por fin ha lanzado la tercera entrega de una de las sagas de rol más influyentes de los últimos años, no solo cumpliendo las expectativas que muchos tenían depositadas en el juego sino superándolas con creces. En este Análisis de Dragon Age: Inquisition os explicaremos por que es uno de los mejores juegos del catálogo de Xbox One.
Después de la gran primera parte y la criticada, pero más que notable, segunda entrega, Bioware ha sabido coger lo mejor de las dos para crear uno de los juegos más espectaculares y completos de los últimos tiempos, convirtiendo a Dragon Age: Inquisition en un imprescindible para cualquier poseedor de Xbox One.
Mucho más y mucho mejor
Si hay una palabra para definir a Dragon Age: Inquisition esa es descomunal. Y es que las posibilidades, tamaño de mapa, misiones u objetos dejan en ridículo a las dos anteriores entregas. Aunque puede que para algunos ese sea un punto negativo, todo es acostumbrarse. Mucha gente seguramente se sienta abrumada cuando prueben el juego y vean la cantidad de opciones que hay.
Una de las preocupaciones que tenían muchos jugadores era el no entender la historia del juego, ya que pese a no ser una continuación directa de las dos anteriores entregas, la historia de Dragon Age: Inquisition se sitúa tan solo unos años después de los hechos narrados en los dos anteriores juegos, por lo que encontraremos multitud de guiños y personajes que pudimos ver en esas entregas. En todo caso y pese a perderse esos momentos, los que comiencen en la saga con Inquisition no tienen por que preocuparse de no enterarse de la historia, ya que entre el códice y las conversaciones con diferentes NPCs descubriremos todos los acontecimientos de los dos anteriores títulos casi mejor que si los hubiéramos jugado.
Para los que jugaran a los dos anteriores títulos, además de disfrutar más de muchas cosas de Dragon Age: Inquistion tendrán la oportunidad de modelarlo gracias a la importación de partidas, que llevará todas las decisiones importantes de los dos anteriores juegos a nuestra partida de Inquisition.
Un comienzo algo titubeante
Como pasó en Dragon Age Origins en Inquisition tendremos la oportunidad de elegir nuestro origen y la raza, pudiendo encarnar esta vez a un temible Qunari, además de personalizar muchas de nuestras características físicas. La historia comenzará presentándonos la guerra entre magos y templarios, que ha hecho que muchos magos se vuelvan apóstatas y que muchos templarios empiecen a aplicar su propia justicia. Con una situación a punto de convertirse en un verdadero problema se convoca un cónclave entre templarios y magos para impedir que continúe la matanza. El cónclave llevará a una situación que nadie esperaba y que termina abriendo grietas del velo a lo largo de todo Ferelden y Orlais, y nuestro protagonista se convertirá en el único ser en el mundo capaz de cerrar estas grietas.
Este inicio es la parte más floja del título, se nos presenta un mapeado como el que pudimos ver en los anteriores juegos y con una historia que no llega a convencer demasiado, todo ello derivado de la lógica necesidad de presentarnos el juego y su historia y no dejar que nos perdamos al principio. Pero en cuanto terminemos con este prólogo y lleguemos al Refugio, empezaremos a entender un poco mejor la amplitud de Dragon Age: Inquisition.
Siempre alerta, siempre preparado
En cuanto llevemos unas pocas horas en Dragon Age: Inquisition descubriremos que siempre hay que estar preparado para cualquier situación, y que tendremos que tener en cuenta muchos factores que pueden hacernos la vida mucho más fácil.
Para empezar descubriremos el impresionante sistema de crafting que tendremos a nuestra disposición y con el que podremos crear docenas de armas y armaduras diferentes. Y es que como pasa en muchos juegos de este tipo a medida que vayamos avanzando descubriremos nuevos diseños de armas o armaduras que podremos fabricar en la forja, pero Bioware ha dado un paso más allá dándonos la posibilidad de escoger entre diferentes materiales de nuestro inventario para fabricar el objeto, cada uno con sus propiedades y que otorgará al personaje diferentes ventajas, como más daño, más puntos de constitución o mayores posibilidades de hacer daño crítico. Pero este sistema no se queda ahí, ya que además de crear las armas y armaduras como nos de la gana, también las podremos mejorar, cada arma o armadura tendrá una serie de componentes que podremos añadir y que harán que mejoren las estadísticas del objeto.
Todos los objetos creados los podremos usar a través de un completo menú que pese a que en algunos casos puede resultar algo caótico, no es así en la parte de armas y armaduras, las cuales están perfectamente ordenadas y permiten encontrar el objeto buscado para cada clase de manera muy rápida.
Lo siguiente que descubriremos será la mesa de pociones y la mesa de mejora de pociones, y atentos con la novedad Hardcore que Bioware ha incluido en el juego, solo podremos llevar 8 pociones de curación para los 4 miembros del equipo a la vez, después podremos ampliarlas algo, y por si eso no fuera poco la salud no se regenera. Esto quiere decir que durante la aventura nos tocará dar muchos paseos a la base para reponer pociones. Las pociones de curación se reponen automáticamente pero otras como las de lirio o de recuperación tendremos que reponerlas nosotros mismos y gastar hierbas para hacerlo. En la mesa de mejora de pociones ya podéis suponer lo que haremos, podremos conseguir que los efectos de las pociones duren más o nos den más cantidad, eso si preparaos para recolectar por que necesitaréis bastantes ingredientes.
Ya he hablado un par de veces de la recolección, y es algo que os vais a tener que meter en la cabeza si queréis disfrutar de las numerosas ventajas que ofrecerá en muchos aspectos del juego. La recolección se puede dividir en dos tipos, de Hierbas y de Metal/Piedra, gracias a estos materiales podremos crear armaduras, armas, pociones o granadas. Podemos encontrar todo tipo de objetos valiosos por todo el mapa, algunos serán muy comunes y los veremos en muchos sitios y otros solo crecerán en zonas especiales. Esta tarea puede resultar muy pesada y aunque no sea obligatoria para avanzar si puede resultar extremadamente útil emplear algo de nuestro tiempo en ella. A parte de esto también encontraremos puestos de tala o de minería, que podremos usar para conseguir algunas peticiones importantes.
Otra de las novedades que encontraremos en Dragon Age Inquistion será la mesa de requerimientos, en ella diferentes grupos vinculados a la Inquisición nos harán pedidos que puedan hacerles la vida más fácil, como mejorar las armas, descubrir una cura para venenos, jaulas para prisioneros o simplemente crear aparatos para que nuestros solados no se aburran. Siempre conseguiremos estos objetivos con la mencionada recolección, cada petición requerirá una serie de objetos para poder cumplirse. Aunque al final la historia de cada petición es solo una excusa para ganar puntos de poder, que es lo que conseguiremos con cada requerimiento cumplida.
Los puntos de poder son realmente útiles y se pueden conseguir de diferentes formas como cumpliendo misiones, encargos o cerrando grietas. Ahora nos centraremos en una de las piezas centrales del juego y donde podemos gastar esos puntos de poder, la mesa de guerra. En la mesa de Guerra deberemos decidir cual será nuestro siguiente movimiento, teniendo la opción de enviar a misiones para la Inquisición a nuestros asesores Cullen, Josephine y Leliana o de emprender una misión por nosotros mismos. En la mesa de guerra están bien diferenciadas las misiones en las que podremos participar y las misiones que podrán cumplir nuestros asesores por ellos mismos.
Las misiones de los asesores normalmente tienen que ver con la exploración o con la diplomacia y siempre conseguiremos algún premio cuando las hayan cumplido. Estas misiones tardaran en llevarse a cabo un tiempo concreto, que dependerá del asesor que se encarga de ellas, por suerte el tiempo que la consola este apagada también cuenta, así podremos enviar a cumplir misiones a nuestros asesores antes de terminar de jugar y conseguir los premios correspondientes cuando volvamos.
Las otras misiones son las que nos costarán los puntos de poder que normalmente están relacionadas con descubrir nuevos lugares y con las misiones de la historia principal.
Para terminar con la mesa de guerra tenemos que hablar de la influencia. La influencia se gana de muchas maneras y actúa del mismo modo que si fuera experiencia, a medida que conseguimos niveles de influencia ganaremos puntos para gastar en la Inquisición, ya sea ampliado la capacidad de llevar objetos, el número máximo de pociones de curación o ganar más experiencia al desbloquear códices.
Descubriendo el mundo y afrontando sus peligros
Y esto es solo el principio, después del refugio podremos salir por fin a las Tierras Interiores, donde Dragon Age: Inquisition muestra su verdadero potencial ofreciéndonos un mapeado enorme que estará repleto de misiones y secretos. Caminar por esta tierra será la primera gran experiencia que vais a vivir cuando comencéis el juego, sin saber muy bien a donde ir o que hacer y descubriendo una nueva misión a cada paso que damos. El juego se compondrá de grandes zonas abiertas como las Tierras Interiores, cada una con sus características, pero dando la sensación en cada una de estar jugando a un Sandbox. La elección de crear grandes zonas abiertas ha sido una acierto enorme ya que la sensación de aventura y libertad está presente en todo momento. Además cada zona contará con una gran cantidad de actividades para hacer, a parte de las misiones secundarias, tendremos grietas que cerrar, coleccionables, ruinas para explorar, etc. A partir de aquí ya puedes decidir que hacer, si ir a por la historia principal o tirarte innumerables horas explorando cada zona y descubriendo los secretos que oculta cada una.
Una cosa que tendremos que dominar rápido, sobre todo si jugamos en los niveles de dificultad altos, será el combate. Cuando nos movamos por el mundo llevaremos al protagonista y los tres compañeros que queramos, de los 9 que podremos tener en nuestras filas. La lucha es parecida a las anteriores entregas, Bioware a conseguido una fusión perfecta entre Origins y Dragon Age 2. Los combates los podremos afrontar de dos maneras.
Una es usar la cámara táctica que será muy útil en combates difíciles. Con esta vista el tiempo se parará y podremos elegir cual será la siguiente acción de cada miembro del equipo en función de los enemigos a los que nos enfrentemos, ya que en este modo podremos ver las virtudes y debilidades de cada adversario. Además no hará falta que salgamos de esta vista para continuar la acción ya que podremos avanzar un poco presionando el gatillo derecho y volver a parar en cuanto lo soltemos, una opción perfecta para los amantes de la estrategia y que seguramente nos toque usar en alguna ocasión aunque no nos guste, por la ventaja táctica que ofrece.
Para los jugadores que no quieran emplear tanto tiempo en una pelea siempre tendremos la opción de luchar directamente, para este modo podremos ajustar las tácticas predeterminadas de cada compañero, para que actúe de la manera que queremos en los combates. Otra novedad que destaca si elegimos el combate más directo es la posibilidad de fijar a los enemigos, una opción muy útil sobre todo para no fallar con ataques especiales.
En la lucha influirá mucho el nivel y las habilidades con las que contemos. Como en todo buen juego de rol podremos ir adquiriendo nuevas habilidades a medida que mejoramos, no así subir las estadísticas de nuestro personaje, que lo harán automáticamente. Al principio contaremos con 4 árboles de habilidades para asignar puntos pero llegará un momento en el que nos podremos especializar añadiendo un nuevo árbol, cada clase tiene tres opciones diferentes de especialización. Gracias a esto las posibilidades a la hora de crear a nuestro héroe son muchas, pudiendo ajustarlo a nuestros gustos concretos. También tendremos que escoger en que especializar a cada uno de nuestros compañeros para que nos sea útil en campaña, pudiendo crear un equipo totalmente diverso que pueda afrontar cualquier tipo de situación en la que nos encontremos. El juego no tiene autolevel así que habrá que tener mucho cuidado de donde nos metemos para no encontrarnos con unos enemigos que nos destrocen de un solo golpe.
Con unos mapeados tan grandes a parte de los típicos puntos de viaje rápido no podían faltar las monturas, en Dragon Age: Inquisition podremos cabalgar en nuestro corcel y recorrer las tierras como un verdadero caballero. Aunque a parte de caballos también podremos montar otro tipo de animales que es mejor que descubráis cuando juguéis.
Algunas de las misiones que cumplamos no solo nos otorgarán experiencia y un punto de poder, con algunas también conseguiremos agentes que empezarán a trabajar para uno de nuestros asesores y harán que tarden menos tiempo en cumplir nuestros encargos.
Redescubriendo el juego
Después de unas horas de juego, que para algunos pueden 7 y para otros 40, depende de lo queráis explorar, llegaremos al Feudo Celestial, donde el juego crece y nos ofrece aún más opciones a la hora de jugar. Y es que si pensabas que lo que habías visto antes ya era impresionante, ahora el juego te deja sin palabras.
El Feudo Celestial es una fortaleza majestuosa más propia de la Inquisición que el Refugio, que podremos dejar a nuestro gusto, como si de un Sims se tratará podremos escoger estandartes, ventanas o incluso nuestro trono, y veremos como evoluciona a medida que avanzamos en el juego.
Cuando llegamos al Feudo Celestial por ejemplo tendremos nuevas opciones como añadir runas a nuestras armas, cultivar las hierbas que encontremos o hacer juicios. Si habéis leído bien, podremos sentarnos en nuestro trono personalizado y decidir el futuro de la gente que vayamos deteniendo, estos juicios normalmente tendrán que ver con alguna de las misiones que hemos hecho. También la mesa de guerra se llenará de misiones para cumplir, algunas pasajeras y otras que nos permitirán enviar una y otra vez a nuestros asesores a conseguir recursos por nosotros.
El Heraldo de Andraste no camina solo
Todavía no hemos hablado, y ya toca, de los compañeros. Como ha pasado con los anteriores juegos de la saga en Inquisition contaremos con un grupo de compañeros de lo más variado, cada uno con personalidades muy diferentes. Como siempre la profundidad de cada personaje es abrumadora y podremos descubrir sus secretos y motivaciones a medida que avanzamos en el juego y hacemos las misiones especiales. Tampoco podían faltar los escarceos amorosos con algunos de nuestros compañeros. Además cada decisión que tomemos a lo largo de la aventura va a afectar a nuestra relación con ellos, ya que una simple acción puede influir en varios de nuestros compañeros, estén o no presentes.
La historia del juego como ya hemos comentado comienza con la lucha entre magos y templaros y continua con la Explosión del Cielo. Durante buena parte de la historia el conflicto de magos y templarios estará presente, pese a que el tema central sea el desgarro del cielo. A medida que se desarrolla la aventura, sobre todo la principal, vamos a vivir momentos auténticamente épicos y que se quedarán grabados en nuestra retina para siempre. Quizá la historia no tenga demasiada profundidad, pero el desarrollo de la misma y la forma de contar los sucesos es sencillamente magistral.
La profundidad del juego también se puede apreciar en el códice pero mucho más en las conversaciones, nunca habíamos podido hablar con tantos NPCs ni habíamos tenido tantas posibilidades a la hora de conversar. El modo de hablar con la gente no han cambiado nada respecto a los anteriores juegos manteniendo la fórmula que tan buen resultado ha dado en Dragon Age y Mass Effect.
Un tema que hay que tener en cuenta es que el mundo puede cambiar, y mucho, dependiendo de las decisiones que tomemos. Algunas de las decisiones que habrá que tomar en Inquisition serán realmente duras y nos afectarán durante el resto de la historia. Nadie dijo que ser Inquisidor fuera fácil.
Cuando la Inquisición es necesaria, golpea sin piedad
En este punto quiero destacar a la Inquisición. El nombre que da título al juego será un pilar sobre el que giraran numeras misiones e historias. Tras haber fracasado anteriormente, la Inquisición ha regresado en un momento en el que la situación es tan difícil que no se ve otra solución posible. Pero lógicamente tras los acontecimientos del pasado deberemos volver a ganarnos la confianza de todo el mundo, ya sea con luchas o cumpliendo misiones. Da gusto andar por los mapeados y ver como la gente te saluda y como te tratan todos una vez has demostrado tu valía.
El juego hace mucho hincapié en mostrarte como la única esperanza, el Heraldo de Andraste, sobre el que recae el futuro de la humanidad, sin presiones vamos. Y es que uno de los grandes aciertos de Bioware ha sido hacernos sentir como el líder de la Inquisición, no solo por como nos tratan todos sino por todas las decisiones que vamos a tener que tomar. En este juego tendremos más que nunca la presión y la responsabilidad que tiene un líder, ofreciéndonos una visión más que acertada de lo que significa liderar y controlar a una facción tan grande. En algunas ocasiones no puedes evitar recordar Mass Effect 3 y como tenías que ir reuniendo tropas y mejorando la Normandía a medida que avanzabas.
Lucha online
Por si la campaña de Dragon Age: Inquisition no ofreciera suficientes horas además de rejugabilidad, también contaremos con un modo multijugador algo verde. El modo multijudor es totalmente independiente de la campaña, en él podremos crearnos un personaje genérico y hacer misiones con nuestros amigos en una de las tres zonas que hay disponibles. A parte de la motivación de subir a tu personaje de nivel y de conseguir mejores armas y armaduras, este modo no ofrece más que unas horas de diversión antes de que empiece a aburrirnos. Esperemos que en el futuro se amplíen con más mapas más abiertos y con más objetivos.
Gráficos y Sonido
Gráficamente el juego luce muy bien, no son unos gráficos o texturas de última generación pero lo compensa con sus increíbles paisajes. Y es que la paleta de colores que han escogido para cada zona es especular y da a cada una un toque diferente, la luminosidad de el Oasis Perdido, el tétrico aspecto de la Ciénaga Desértica, las desoladas Llanuras Exaltadas o la vida que destilan Las Tierras Interiores hacen de cada zona un sitio único. El diseño del juego es absolutamente espectacular, desde las armas, a los castillos y personajes. Todo esta cuidado al mínimo detalle y ofrece una variedad envidiable.
Como no podía pasar con un juego de este estilo llega con bugs, y con unos cuantos, la mayoría no estropearán la experiencia pero puede que si nos hagan perder un rato de juego. Respecto al apartado gráfico la tasa de frames es bastante sólida, el único problema realmente molesto que alguna vez me he encontrado es el popping, aunque solo en ciertas ocasiones, es un problema bastante aleatorio.
La BSO es una de las mejores que he escuchado en mi vida, épica no, lo siguiente. Muchos de los temas harán que se nos pongan los pelos de punta. Respecto a los efectos sonoros y a las interpretaciones también tienen un nivel altísimo, destacando la cantidad de voces diferentes que nos vamos a encontrar durante la aventura.
Conclusiones
Dragon Age: Inquisition se ha convertido por méritos propios en el mejor juego de la saga, el mejor juego de rol de Xbox One y sino el mejor, uno de los mejores juegos de todo el catálogo de Xbox One. Un juego recomendado para cualquier persona, te guste o no el rol.