En los últimos años, la calidad de imagen se ha convertido en un factor clave para creadores de contenido, streamers y profesionales que trabajan desde casa. Las cámaras web tradicionales, que durante años cumplieron con lo justo, han sido superadas por la necesidad de ofrecer un vídeo más nítido, fluido y profesional. Aquí es donde entra en juego Elgato, una marca reconocida por desarrollar herramientas específicas para creadores digitales. Su nueva apuesta, la Elgato Facecam 4K, promete llevar la calidad de imagen al siguiente nivel.
¿Puede una webcam realmente competir con una cámara DSLR en prestaciones y calidad? Te lo cuento en este análisis de la Elgato Facecam 4K.
Análisis de Elgato Facecam 4K
Diseño y construcción: robusta, sencilla y pensada para creadores de contenido

La Facecam 4K es el modelo más voluminoso dentro del catálogo de Elgato, pero eso no la hace compleja. Su diseño es sobrio y funcional, con una gran lente frontal y un LED que indica si la cámara está activa en la parte derecha del frontal. En la parte trasera incluye el puerto USB-C y en la inferior un soporte estándar de 1/4” para trípodes o monturas, que lo cierto es que encaja a la perfección en cualquier tipo de pantalla. En mi caso he podido probarla en los dos monitores que tengo, y ha encajado como un guante en ambos.
En la caja encontrarás la cámara, un soporte para monitor y un cable USB-C de alta velocidad. Aunque es ligera, transmite buena sensación de calidad. Lo más interesante es que incorpora una rosca frontal para filtros de 49 mm, algo inédito en el mundo de las webcams, permitiendo aplicar filtros polarizadores, de difusión o ND, como si se tratara de una cámara profesional.
Sensor y óptica: lo mejor de Elgato hasta la fecha

Elgato ha apostado fuerte por el hardware interno. La Facecam 4K incluye un sensor SONY STARVIS 2 CMOS de 1/1.8”, acompañado por una lente Elgato Prime con apertura f/4.0. Aunque no es tan luminosa como la f/2.0 del modelo Pro, ofrece una imagen nítida y detallada, ideal para streamers que ya cuentan con buena iluminación.
El campo de visión es de 90 grados (equivalente a 21 mm), lo cual resulta suficiente para encuadres tipo “talking head”, aunque algunos usuarios podrían preferir algo más amplio. No obstante, debo mencionar que lo cierto es que el rango me ha parecido lo bastante grande como para aquel que quiera un mayor campo de visión, ya que se puede modificar este elemento desde la app de Elgato. Además, lo interesante es que, gracias al procesador de imagen interno, la webcam entrega vídeo sin compresión, manteniendo cada detalle con baja latencia.
La Elgato Facecam 4K ofrece vídeo en resolución 4K a 60 fps, un salto significativo frente a muchas webcams del mercado. También incluye HDR, aunque limitado a 30 fps. Aun así, sorprende el buen rendimiento del HDR incluso en condiciones de baja luz, con mínimo ruido y gran detalle, algo poco común en este tipo de productos. Además, también se puede grabar en resoluciones 1440p, 1080p y mucho más.
Todo se gestiona desde Camera Hub, la app de Elgato que permite controlar ISO, velocidad de obturación, balance de blancos y otros parámetros como brillo, contraste y saturación. La experiencia es muy similar a la de usar una cámara DSLR, pero simplificada para el entorno de escritorio.
Funciones inteligentes y personalización avanzada

Uno de los grandes aciertos de esta cámara es su integración con tecnologías de NVIDIA Broadcast, disponible para quienes tengan una GPU RTX de la compañía. Desde la app es posible aplicar desenfoque de fondo, reemplazos de fondo (imagen o vídeo), seguimiento facial y hasta efectos de AR como el «eye contact», que simula contacto visual aunque no mires a cámara.
Además, la corrección de color con LUTs es excelente. Viene con varios ajustes predefinidos y permite importar otros desde Elgato Marketplace o crearlos manualmente. La flexibilidad aquí es enorme, y sin necesidad de usar software externo de edición. Cabe mencionar que, al activar estas funciones avanzadas, la resolución baja a 1080p/60 fps en el previsualizador, aunque puedes seguir grabando o transmitiendo en 4K usando software como OBS.
Comparativa con otras webcams y cámaras DSLR

La pregunta del millón: ¿puede la Facecam 4K reemplazar a una cámara DSLR? Para muchos creadores, sí. Aunque una cámara réflex con una lente de calidad aún ofrece una mayor calidad de imagen, la Facecam 4K reduce la brecha de forma sorprendente, y se posiciona sin lugar a dudas como una opción mucho más versátil, especialmente por su tamaño. Su calidad de imagen compite de tú a tú con muchas cámaras de gama media, pero sin el gasto adicional de objetivos, capturadoras o baterías.
Además, su enfoque en lo práctico es clave: no tiene micrófono incorporado, porque Elgato sabe que los creadores usarán un micrófono dedicado. Y eso permite simplificar el hardware y centrarse en lo esencial: la calidad de imagen.
Conclusiones – Análisis de Elgato Facecam 4K

Elgato ha vuelto a demostrar que entiende las necesidades de los creadores. Con la Facecam 4K, ofrece una webcam que acorta aún más la distancia entre webcams y cámaras profesionales, y lo hace con una propuesta redonda: diseño cuidado, excelente calidad de imagen, control total y funciones inteligentes pensadas para el día a día.
No sustituirá a una DSLR de gama alta con lentes intercambiables, pero sí representa una alternativa realista, asequible y muy funcional para el 90 % de los usuarios. Tanto si haces directos, grabas contenido para YouTube o trabajas desde casa y necesitas destacar, la Facecam 4K es una de las mejores opciones del mercado en 2025.
Con un precio de 199,99 dólares, la Elgato Facecam 4K cuesta 100 dólares menos que la Facecam Pro en su lanzamiento. A cambio, ofrece una calidad muy similar, con mejoras sustanciales como la rosca para filtros y un sensor más reciente.
Por este precio, no hay ninguna otra webcam en el mercado que ofrezca este nivel de control, resolución y posibilidades creativas. Es una inversión inteligente tanto para streamers como para profesionales que buscan elevar su imagen sin complicarse con cámaras externas.

