La desarrolladora de Disco Elysium arregló sus problemas legales pendientes, por lo menos, aquellos que resonaron mucho en las distintas redes. El problema mediático comenzó hace unos pocos meses, cuando el fundador de la desarrolladora, Martín Luiga, anuncio que se retiraba del estudio junto con otros tres trabajadores, responsables de los apartados más resaltantes del juego.
El problema en torno a la secuela era palpable, ya que sin Robert Kurvitz, Helen Hindpere (escritores) y Aleksander Rostov (diseño artístico) la calidad de una segunda entrega, que encima tenía una valla muy alta a la cual aspirar, dejaba muchas suspicacias. Pero el problema que generó noticia fue la demanda que llegó después.

La desarrolladora de Disco Elysium arregló sus problemas legales con unos cuantos extrabajadores
La compañía que antes pertenecía a Martín Luiga fue adquirida por Ilmar Kompus y Tonis Haavel, y ante estas dos nuevas cabezas se alzaron en protesta estos tres trabajadores. La batalla de difamación entre estos dos grupos fue encarnizada, entredichos de una adquisición dudosa y despidos por crear un ambiente tóxico, con las mujeres como principales agraviadas de este ambiente, fueron de las tantas cosas que se dijeron.
Pues este tema, según los líderes de ZA/UM, fue esclarecido y resuelto de una vez por todas. Las demandas impuestas por estos trabajadores fueron retiradas por falta de pruebas. No se pudo probar que sus despidos fueron una injusticia, así que no se espera más represalias por parte de ellos.
En cambio, el caso de Kaur Kender fue algo más grave, y recibió una solución más tajante. El productor del proyecto Disco Elysium no pudo seguir adelante con la disputa legal, viéndose obligado a pagar sus deudas, además de vender todas las acciones que poseía en ZA/UM. Kender tuvo que rectificarse, admitiendo que su demanda fue un error.
Por su parte, Kompus y Haavel admitieron que estos casos no son los únicos que existen, otros extrabajadores los acusan de temas similares. Dicen que, al igual que estas dos disputas solucionadas, las demás demandas infundadas caerán por su propio peso.

